La risa

Memoria del fuego I
Los nacimientos
Eduardo Galeano

Resultado de imagen de La risa kayapó

El murciélago, colgado de la rama por los pies, vio que un guerrero kayapó se
inclinaba sobre el manantial. Quiso ser su amigo.
Se dejó caer sobre el guerrero y lo abrazó. Como no conocía el idioma de los
kayapó, le habló con las manos. Las caricias del murciélago arrancaron al hombre la
primera carcajada. Cuanto más se reía, más débil se sentía. Tanto se rió, que al fin
perdió todas sus fuerzas y cayó desmayado.
Cuando se supo en la aldea, hubo furia. Los guerreros quemaron un montón
de hojas secas en la gruta de los murciélagos y cerraron la entrada.
Después, discutieron. Los guerreros resolvieron que la risa fuera usada
solamente por las mujeres y los niños.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s