El fuego

Memoria del fuego I
Los nacimientos
Eduardo Galeano

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Las noches eran de hielo y los dioses se habían llevado el fuego. El frío
cortaba la carne y las palabras de los hombres. Ellos suplicaban, tiritando, con voz
rota; y los dioses se hacían los sordos.
Una vez les devolvieron el fuego. Los hombres danzaron de alegría y alzaron
cánticos de gratitud. Pero pronto los dioses enviaron lluvia y granizo y apagaron las
hogueras.
Los dioses hablaron y exigieron: para merecer el fuego, los hombres debían
abrirse el pecho con el puñal de obsidiana y entregar su corazón.
Los indios quichés ofrecieron la sangre de sus prisioneros y se salvaron del
frío.
Los cakchiqueles no aceptaron el precio. Los cakchiqueles, primos de los
quichés y también herederos de los mayas, se deslizaron con pies de pluma a
través del humo y robaron el fuego y lo escondieron en las cuevas de sus
montañas.

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