¿QUÉ SUCEDE CUANDO ANESTESIAMOS A LAS PLANTAS

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Cuando hablamos de la anestesia, probablemente pensamos inmediatamente en aquel medicamento que alivia el dolor, pero hay mucho más en estos complejos compuestos químicos que la simple negación de la incomodidad.

Si bien existe una gama de sustancias químicas que pueden inducir la anestesia en humanos, la forma en que estos compuestos no relacionados desencadenan una falta de conciencia sigue siendo un tanto confusa.

Y el misterio se profundiza cuando se considera que no sólo los animales y los humanos son afectados por la anestesia, sino también las plantas.

Los seres humanos en las sociedades antiguas usaban cosas como las hierbas para varios fines sedantes hace miles de años, pero las raíces de la anestesia moderna comenzaron a mediados del siglo XIX, cuando los médicos comenzaron a administrar éter dietílico a los pacientes durante los procedimientos quirúrgicos.

Pocas décadas después, los científicos se dieron cuenta de que el éter afectaba de forma similar a las plantas, lo que llevó al fisiólogo francés Claude Bernard a concluir que las plantas y los animales compartían una esencia biológica común que podría ser alterada por los anestésicos.

Un siglo y medio más tarde, los científicos todavía están investigando esta extraña similitud, básicamente probando con las plantas.

En un nuevo estudio realizado por investigadores japoneses y europeos, el equipo filmó una serie de plantas que exhiben el fenómeno del movimiento rápido de las plantas para ver qué tipos de productos químicos anestésicos les afectaban.

La planta sensible (Mimosa púdica) suele cerrar sus hojas en respuesta a los estímulos táctiles; pero cuando se expone al éter dietílico, las plantas dosificadas pierden por completo esta respuesta, quedando inmóviles, con la respuesta de movimiento que sólo regresa a la normalidad después de 7 horas.

En un experimento separado con las plantas sensibles, una solución de lidocaína también inmovilizó las hojas.

Del mismo modo, la trampa para moscas de Venus (Dionaea muscipula) perdió su capacidad de cerrar la trampa cuando se expuso al éter dietílico – a pesar de las repetidas pinceladas de los investigadores – pero el mecanismo se recuperó en sólo 15 minutos.

Otra planta carnívora, Cape sundew (Drosera capensis), captura presas a través de tentáculos pegajosos en sus hojas, pero los experimentos demostraron que perdieron la capacidad de doblar sus hojas y tentáculos al exponerse al éter.

En cuanto a por qué las plantas están incapacitadas por estos químicos, los investigadores plantean la hipótesis de que tiene que ver con la inhibición de los potenciales de acción, previniendo impulsos eléctricos que ayudan al funcionamiento de los sistemas biológicos de las plantas.

“La bioelectricidad y los potenciales de acción no sólo animan a los seres humanos y los animales, sino también a las plantas”, explican los investigadores.

“El hecho de que los animales/humanos y también las plantas estén animados a través de potenciales de acción es de gran importancia para nuestra comprensión final de la naturaleza elusiva de los movimientos vegetales y del comportamiento vegetal basado en la cognición/inteligencia específica de las plantas”.

En última instancia, el equipo cree que estas similitudes entre las reacciones de plantas y animales a los compuestos anestésicos podrían conducir a futuras investigaciones en las que las plantas podrían funcionar como un modelo sustitutivo o sistema de prueba para explorar la anestesia humana, algo sobre lo que los científicos todavía no están seguros.

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