LAS VACUNAS CONTIENEN ALUMINIO DR. CHRIS EXLEY

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En el siguiente vídeo, el Dr. Exley explica por qué el aluminio no tiene cabida en la biota de la Tierra y por qué el producto químico es particularmente peligroso cuando se inyecta en el cuerpo humano.

https://www.youtube.com/watch?v=il6wH81qHAo

El aluminio inyectable es diferente porque se usa como coadyuvante, lo que significa “auxiliar” y sin él las vacunas son prácticamente inútiles.

El aluminio inyectable se supone que se queda alrededor, y eventualmente se abre camino al cerebro.

Toda esta información nos hace preguntarnos qué está pasando aquí y por qué el aluminio que contienen las vacunas se comercializan constantemente como completamente seguro.

La mialgia, la artralgia, la fatiga crónica, la disfunción cognitiva, la disautonomía y la autoinmunidad se han relacionado temporalmente con la administración de vacunas que contienen adyuvantes de aluminio (Gherardi y Authier, 2003; Authier et al., 2003; Exley et al., 2009; Rosenblum et al., 2011; Santiago y otros, 2014; Brinth et al., 2015; Palmieri y otros, 2011; Palmieri y otros, 2014; Brinth et al., 2015; Palmieri y otros, 2005.

Otro estudio bastante reciente (2015) señala:

La evidencia de que las partículas recubiertas de aluminio fagocitadas en el músculo inyectado y sus notas linfáticas drenantes pueden diseminarse dentro de los fagocitos a través del cuerpo y acumularse lentamente en el cerebro, sugiere además que la seguridad del aluminio debe ser evaluada a largo plazo”.
Cuando se habla de la industria médica moderna de hoy en día, uno siempre debe mencionar el hecho de la manipulación corporativa/farmacéutica.

Por ejemplo, un estudio publicado en el British Medical Journal y conducido por investigadores del Nordic Cochrane Center en Copenhague demostró que las compañías farmacéuticas no estaban revelando toda la información con respecto a los resultados de sus ensayos clínicos.

Incluso la FDA ha sido capturada manipulando medios de comunicación y prensa científica.

Un estudio publicado en BMC Medicine demostró que las vacunas que contenían aluminio estaban asociadas con la aparición de depósitos de aluminio en órganos distantes, como el bazo y el cerebro, y todavía eran detectables un año después de la inyección.

El mismo grupo de Francia publicó otro estudio dos años más tarde, enfatizando que hay “varias brechas en el conocimiento de las partículas de aluminio, incluyendo sus mecanismos exactos de acción, su destino después de la inyección, su diseminación sistémica y su seguridad a largo plazo”.

En los últimos años se han hecho esfuerzos para desarrollar nuevos coadyuvantes, pero no se han hecho esfuerzos para examinar seriamente las preocupaciones de seguridad planteadas por el carácter biopersistente y la acumulación cerebral de partículas del aluminio”.

 

Fuentes:

Ficha del Doctor y Toxicólogo

Estudio publicado en la BMC Medicine (en inglés)

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