NUEVA INVESTIGACIÓN SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y EL DERRETIMIENTO DE GLACIARES

Journal of Geography, Environment and
Earth Science International
9(1): 1-11, 2017; Article no.JGEESI.30834
ISSN: 2454-7352
SCIENCEDOMAIN international
http://www.sciencedomain.org
Evidencias de actividades deliberadas para derretir los glaciares y acelerar el calentamiento global
J. Marvin Herndon1*
1Transdyne Corporation, 11044 Red Rock Drive, San Diego, CA 92131, USA.
Contribución del Autor
Solo el autor diseñó, analizó, interpretó y preparó el manuscrito.
Artículo Informativo
DOI: 10.9734/JGEESI/2017/30834
Editor(s): (1) Anthony R. Lupo, Department of Soil, Environmental and Atmospheric Science, University of Missouri, Columbia, USA.
Reviewers:
(1) Nicola Scafetta, University of Naples Federico II, Italy. (2) Mohammed Suleiman, Umaru Musa Yar’adua University, Katsina, Nigeria. (3) Olawale Abiye, Obafemi Awolowo University, Nigeria.
Complete Peer review History: http://www.sciencedomain.org/review-history/17665
Artículo Original de Investigación
Recibido el 2 diciembre de 2016
Aceptado el 24 enero de 2017
Publicado el 29 enero de 2017

RESUMEN
Objetivo: Alrededor del 14 de febrero de 2016, o por esas fechas, un avión liberó accidentalmente una sustancia aceitosa que cayó sobre siete casas y vehículos en Harrison Township, Michigan (EE.UU). El objetivo de esta investigación es analizar “el material caído” y en base a los resultados obtenidos sacar conclusiones en cuanto a los eventuales fines del mismo.
Metodología: Espectrometría de masas con plasma acoplado inductivo (ICP-MS) y microscopio electrónico de exploración (SEM) por energía dispersiva de rayos x.
Resultados: El “material caído del aire” parece estar compuesto de materia vegetal mezclada con cenizas volantes de carbón y sal. El patrón de salpicadura en los vehículos, en el suelo y en los tejados semeja a los agujeros de crioconita observados en los glaciares horadados de todo el mundo. El “material caído del aire” se asemeja hasta cierto punto a la crionita natural y parece haber sido modelada a su semejanza, con cenizas volantes de carbón que por su color gris absorbería luz solar y derretiría el hielo glacial, contribuyendo al calentamiento global. En este caso, la presente investigación reforzaría el efecto neto de la dispersión cotidiana de aerosoles en la troposfera observada a nivel global. En otros trabajos el autor ha ofrecido evidencias de que la materia utilizada en tales fumigaciones se corresponde con cenizas volantes de carbón cuyo efecto neto es uno de aumento del calentamiento global.
*: E-mail del autor: mherndon@san.rr.com;

Los científicos en todo el mundo deberían hacer un llamamiento y exigir una investigación exhaustiva de estas actividades encubiertas de geoingeniería cuyo potencial impacto en los sistemas climáticos naturales, en la integridad de la biota terrestre y en la salud humana, sería extremadamente peligroso.
Palabras clave: Geoingeniería; calentamiento global; crioconita; agujeros de crioconita; derretimiento glacial; Harrison Township.

1. INTRODUCCIÓN
La vida en la tierra se verifica compleja y frágil en un estado de equilibrio dinámico de interdependencia mutua entre la biota y el entorno físico. Cualquier perturbación podría afectar este delicado equilibrio con consecuencias potencialmente devastadoras para numerosas especies, incluida la humana.
Desde el inicio de la época industrial, los humanos han alterado sin querer nuestro planeta. Estos efectos tempranos se concretaron en hollín y más tarde en humo, en todas las ciudades del mundo, además de en deforestaciones regionales a escala global. Con el progreso tecnológico nuestra capacidad de destrucción medioambiental fue creciendo [1]. En muchas ciudades ya no es seguro respirar el aire, los desechos plásticos ahogan nuestros océanos, los aviones de pasajeros contaminan la atmósfera con combustibles fósiles y sus aditivos, el asfalto invade la superficie, se sigue destruyendo los bosques, el uso masivo de productos fósiles producen un calentamiento artificial y gases de combustión. Esta lista no es exhaustiva. Colectivamente, los humanos aún no hemos aprendido a vivir en armonía con la tierra.
Además de este asalto involuntario a nuestro planeta existen los asaltos deliberados, como el de la geoingeniería, potencialmente más dañino que todos los demás juntos. La geoingeniería puede definirse como “la manipulación deliberada de las condiciones planetarias a nivel global incluyendo la manipulación del tiempo y del clima” La base para la geoingeniería surge de los experimentos de la siembra de nubes de 1946-47, con el descubrimiento de que añadir hielo seco (CO2 congelado) o yoduro de plata a las nubes podría ayudar a nuclear la lluvia o la nieve. Así inició el desarrollo de la tecnología para controlar el tiempo con fines bélicos [2,3] manteniéndola en secreto desde entonces. Desde 1967 a 1972, la Operación Popeye consistió en sembrar nubes con la intención de ampliar los mozones sobre el Sendero de Ho Chi Minh para impedir el transporte de tropas y el abastecimiento durante la Guerra de Vietnam [3,4].
Sin embargo, hacer que las nubes precipiten agua o nieve, más o menos a la carta, supuso el primer paso. Los militares se propusieron controlar totalmente el tiempo como arma de guerra, como se describe más tarde en el informe de las fuerzas aéreas de los Estados Unidos en 1996 titulado: “El tiempo como mutliplicador de fuerza “poseyendo el clima para 2025 [5]”.
Ese documento debería haber sido causa de alarma en si mismo. Desde el fin de la II Guerra Mundial, los militares de los Estados Unidos han ido por libre en sus fines científicos sin sentido de la responsabilidad por el bienestar de la población civil o del medio ambiente. Por ejemplo, la detonación atmosférica de más de cien bombas nucleares con tal de conseguir la tecnología nuclear de guerra, se llevó a cabo sin preocupación alguna por la salud de los habitantes desprevenidos bajo la zona de pruebas [6]; sin preocuparse por el medio ambiente como se puso de relieve con la detonación de la bomba de fisión en el cinturón Van Allen, y, a nivel más personal, diciendo a las mujeres encinta que les estaban dando vitaminas cuando en realidad se les estaba suministrando hierro radiactivo; o inyectando a los recién nacidos yodo radiactivo-131 [6-9].
Tras aprender a generar nubes de agua o nieve más o menos a la carta, el siguiente paso tecnológico fue el de inhibir las precipitaciones para infligir sequías y hambrunas a los enemigos percibidos de la nación. Los experimentos se llevaron a cabo al menos durante treinta años en la baja atmósfera (troposfera) consistían en la dispersión aérea de sustancias que dejaban rastros de partículas a lo largo del cielo [10], observados por millones de personas (Fig. 1). Estos rastros parecen estelas de condensación, que son cristales de hielo formados por la combustión del avión. Sin embargo las estelas de condensación se forman solo en entornos muy húmedos a temperaturas lo suficientemente bajas como para mantener la saturación de la presión del vapor con relación al hielo y con el suficiente contenido de humedad en los gases de combustión [11,12]. Las estelas de condensación se hacen invisibles por evaporación mientras que los rastros de partículas se expanden para formar nubes artificiales tipo cirro antes de formar una neblina blanca en el cielo.
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Fig. 1. Fotografías de la dispersión de partículas de geoingeniería en la troposfera sobre los Estados Unidos de América, Francia, Reino Unido y Egipto. Estos rastros de partículas dispersadas por aviones se difuminan y convierten en nubes artificiales que posteriormente siguen difuminándose hasta formar generar una neblina blanca en el cielo, a veces tan intensa que el cielo parece nublado con un tono marrón. Fotos de Patrick Roddie and Deborah Whitman. Egipto foto del autor.

El principio que gobierna la inhibición de la lluvia es simple y bien conocido en los estudios de contaminación. Cuando se dispersa material contaminante micrónico y submicrónico sobre una región donde se forman nubes, se impide la coalescencia de manera que no alcanzan la talla para formar agua o nieve. Eventualmente, las nubes cargadas de humedad deben liberar su potencial carga acuosa causando tormentas y aguaceros. Las implicaciones militares y encubiertas son claras. Dispersar partículas en el espacio de un enemigo percibido destruye la economía agrícola, diezmando la población animal, y causando daños y hambruna [13].
La actividad de dispersión troposférica de partículas surgió para desarrollar esa tecnología militar. El experimento era limitado en el tiempo y geográficamente. Pero esto no es lo que han observado millones de personas en el mundo [14-19]. En los pasados años la dispersión troposférica de partículas en el mundo es casi cotidiana, sin reconocimiento oficial y sin consentimiento informado de quienes respiran el aire contaminado con estas partículas. A todas luces se trata de un programa a cargo de diversas naciones entre las que se encuentran, aunque no las únicas, los Estados Unidos, Canadá y otras naciones de la Commonwhealth, países de la Unión Europea, Japón, Rusia, Brasil, Corea del Sur, Egipto e India. No hay información pública sobre los gobiernos u organizaciones que están asaltando nuestro planeta, ni en cuanto al objetivo, o las sustancias dispersadas en la troposfera, o en cuanto a las implicaciones geofísicas o a las consecuencias para el medio ambiente y la salud. En principio, la comunidad geocientífica dispone de los instrumentos y de la comprensión para inferir respuestas a algunas de estas preguntas. Sin embargo, los científicos académicos han cerrado los ojos colectivamente, permaneciendo en silencio, o repitiendo el mantra del IPCC de Naciones Unidas, sobre que en un futuro sería necesario poner sustancias bloqueantes del sol en la estratosfera para contrarrestar un presunto calentamiento global. Para mayor desgracia, las prestigiosas editoriales científicas de antaño pasaron a formar parte del mecanismo de engaño al público sobre esta dispersión aérea de aerosoles [20].
Mantengo que los científicos, por su capacidad y formación, tienen la responsabilidad de beneficiar a la humanidad y hacer avanzar la civilización [21]. Es por ello que escogí aplicar métodos científicos para determinar la naturaleza de las sustancias dispersadas en la troposfera [13,22,23] y descubrí, en tres líneas independientes de evidencias, que la contaminación de partículas de la geoingeniería troposférica consiste en cenizas volantes de carbón. Cuando el carbón se quema en las centrales térmicas, las escorias caen y las cenizas volantes de carbón, que son las partículas que suben por las chimeneas, son recogidas electrostáticamente en las naciones occidentales, y almacenadas, debido a que esta mezcla contiene la mayor parte de los metales pesados tóxicos presentes en el carbón. Cuando se dispersan en la troposfera, las cenizas volantes de carbón inhiben la lluvia y la nieve, absorbiendo la humedad ambiente, aumentando la conductividad eléctrica de la humedad, calentando la atmósfera y bloqueando la radiación de la superficie al espacio. Cuando las cenizas volantes de carbón, con su típico color gris, caen a tierra, absorben luz solar y cambian el albedo de la nieve y el hielo causando un derretimiento.
En otras palabras también causan sequía; cuando se dispersan en la troposfera de forma casi cotidiana, las cenizas aeresolizadas calientan el planeta, originando un calentamiento antropogénico global deliberado, de distinto origen que los gases de efecto invernadero.
Los aviones que fumigan las cenizas volantes de carbón en la troposfera son parte de un programa encubierto a nivel casi global y operan desde bases aéreas no reveladas. El 14 de febrero de 2016 o por esas fechas, un avión operando supuestamente de la base de la Guardia Nacional de Selfridge, en Michigan (EE.UU) dejó caer una pequeña cantidad de su carga sobre al menos siete casas y varios coches, en Harrison Township, Michigan (EE.UU.). Un residente se percató de una sustancia extraña que aparentemente había caído de un avión que pasaba por allí (Fig. 2). “Se trataba de un tipo de ceniza con una consistencia aceitosa”. El jefe de bomberos de Harrison Township, Michael Lopez, dijo a Noticias ABC [24]. “Parece que ha caído hacia abajo, añadiendo que la sustancia solo se encontró en los tejados de las casas y en el capot de los coches y que no había salpicaduras a los lados.

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Fig. 2. Patrón de salpicadura del material caído del aire sobre los vehículos y casas
Sospechando que se trataba de una dispersión accidental de una actividad encubierta de geoingeniería, obtuve varias muestras del material por parte de uno de los residentes en cuya casa había caído (Fig.2) y ordené el análisis del mismo. El material fue también analizado por expertos del Departamento de Calidad del Aire. Adjunto aquí los resultados de los análisis que muestran evidencias de una operación deliberada para derretir el hielo y la nieve consistente con la hipótesis de que se están utilizando cenizas volantes de carbón aerosolizadas para aumentar deliberadamente el calentamiento global. [13,22,23].

2. METODOLOGÍA
El Sr. Paul Schlutow, residente de Harrison Township, recogió muestras en su propiedad facilitándoselas al autor para su análisis. Una parte se envió al Laboratorio Analítico y de Servicios ambientales y al Basic Laboratory, para su análisis mediante espectrometría de masas con plasma acoplado inductivo (ICP-MS) y microscopio electrónico de exploración (SEM) por energía dispersiva de rayos x (EDX).

3. RESULTADOS Y DEBATE
La figura 3 muestra la leve ampliación del examen microscópico de las imágenes del material caído, realizadas por el Departamento de Calidad Ambiental de Michigan “… consiste en una mezcla de partículas en grumos oscuros… cuya morfología hace pensar en material vegetal, incluyendo hojas, semillas y peladuras de fruta en su mayoría….” En efecto, el material caído del aire no es principalmente cenizas volantes de carbón, pero como las evidencias indican las cenizas volantes de carbón se usan como material de geoingeniería. Cuando estas cenizas caen en tierra, su color gris absorbe la luz solar y aumenta el calentamiento global. Así que se planteó naturalmente la pregunta de si el material gris oscuro caído del aire contiene cenizas volantes de carbón. Para dar respuesta a esta pregunta se analizaron muestras de forma independiente mediante ICP-MS, incluida una muestra recogida y analizada por el Departamento de Calidad Ambiental de Michigan. Los resultados de la ICP-MS expresados como ratios elementales de masa, se comparan en la figura 4 con los ratios de masa correspondientes para los rangos publicados de los análisis de 23 muestras de cenizas volantes de carbón europeas [25] y 12 americanas [26]. Igualmente, y para más comparaciones se muestran los datos de los ratios de las ICP-MS para las cuatro muestras de polvo recogidas en filtros de alta eficiencia ubicados en el exterior durante tres meses en California (EE.UU.) y Arizona (EE.UU.) en lugares alejados de
centrales térmicas de carbón [13,23]. En adición, se muestran los resultados de las ICP-MS como ratios de masa par las cinco muestras de fibras recogidas sobre el césped tras una nevada en Laona, Wisconsin (EE.UU.) una vez que se hubo derretido la nieve (Fig. 5). El material fibroso, cuya caída se observa algunas veces durante las fumigaciones troposféricas de aerosoles o después [27-30] se podría considerar un producto derivado formado cuando las cenizas volantes de carbón con sus aditivos se encuentran con el entorno de combustión donde se derriten y se alargan.

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Fig. 3. Imagen del leve aumento del material caído del aire

No se podría inferir de la figura 4 que no se muestran todos los ratios para cada muestra analizada; que obedece en primer lugar a la diferencia de los análisis solicitados y en segundo lugar a los diferentes límites de detección de los laboratorios implicados. En los resultados se aprecian diferencias pero cabe esperarlas dado que el carbón de distintas fuentes incorpora relativamente diferentes cantidades de elementos traza. Las diferencias en las cenizas volantes de carbón también pueden deberse a la dinámica de la caldera de carbón. Además, pueden surgir variaciones elementales, al menos en los datos de las fibras, consideradas como resultado de un mecanismo involuntario de producción. El tratamiento estadístico de la comparación de ratios medidos, no es apropiado porque la comparación
no se hace para un solo conjunto de datos si no para un grupo de conjuntos independientes, potencialmente variables. No obstante, la preponderancia de coincidencias sobre un gran número de ratios de elementos, constituye una fuerte evidencia de que las cenizas volantes de carbón son uno de los componentes del material caído, del polvo de los filtros y de las fibras.

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Fig 4. Los ratios de elementos determinados para las muestras de elementos del material caído se indican con una X: en verde los del Departamento de Calidad Ambiental de Michigan; en rojo los del Northen Lake Service y en azul los del Basic Laboratory. En comparación, las líneas rojas y azules corresponden respectivamente a los rangos de los ratios de los elementos de las muestras de cenizas volantes de carbón Europeas [25] y americanas 26], los círculos corresponden a los ratios de los elementos de muestras de fibras (Fig. 5) encontradas en el césped en Laona, Wisconsin (EE.UU.) el 19 de marzo de 2015 tras el derretimiento de una nevada; y los tríángulos corresponden a los ratios de los elementos determinados en los filtros de alta eficiencia ubicados en el exterior durante un periodo de tres meses [13,23].

Las figuras 6-8 corresponden a las imágenes del microscopio electrónico (SEM) del material caído del aire. El rectángulo blanco en cada imagen evidencia la zona donde se determinó el espectro EDX. Los valores numéricos de los elementos analizados se recogen en el Cuadro 1.
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Fig 5. Fibras supuestamente formadas durante actividades de geoingeniería troposférica. Parte superior: fibras observadas encontradas en el césped tras el derretimiento de una nevada y enviada para análisis (Foto: Robert West). Parte inferior: Presentación típica de las fibras, en este caso recogida en un tractor, en el pueblo de Argujillo en Castilla y León (Foto: Guardacielos – Skyguards)

Cuadro 1. Composición EDX de las muestras recogidas en las zonas seleccionadas Imágenes 6-8

Elemento   Graf. 4     Graf. 5     Graf.6  
  Wt. %   Atom% Wt.%   Atom% Wt.%   Atom%
C 52.21   67.02 46.83   60.53 91.68   94.22
O 19.64   18.93 26.08   25.31 6.64   5.12
Na 7.85   5.27 9.93   6.71 0.40   0.22
Mg 0.11   0.07 0.58   0.37 0.04   0.02
Al 0.69   0.39 0.00   0.00 0.01   0.00
Si 0.08   0.05 0.17   0.10 0.03   0.01
P 0.56   0.28 0.06   0.03 0.09   0.03
S 0.48   0.23 0.75   0.36 0.01   0.00
Cl 13.26   5.77 10.24   4.48 0.51   0.18
K 2.87   1.13 3.17   1.26 0.22   0.07
Ca 2.25   0.87 2.19   0.85 0.38   0.12
Total 100.00     100.00     100.00  

Los datos de las figuras 6-8 y el cuadro 1, dejan claro que el material caído del aire se compone de elementos vegetales procesados con la adición de cenizas volantes de carbón y sal, por los valores de sodio y cloro que figuran en el cuadro 1. Desgraciadamente no se intentó determinar la naturaleza de la capa aceitosa inicialmente observada en las muestras recién recogidas para determinar si inicialmente presentaban organismos vivos. En el marco de los datos aquí presentados y del patrón de distribución del material (Fig. 2), cabe preguntarse sobre el objeto de este material accidentalmente caído sobre Harrison Township el 14 de febrero de 2016 o por esas fechas.
Se observan patrones casi circulares; a veces se observan los llamados “agujeros de crioconita” en las superficies glaciales horadadas en todo el mundo (Fig.9); estos agujeros se asemejan al patrón de distribución del material caído del aire mostrado en la figura 2, Según Cook et al. [31], “La crioconita es un sedimento granular encontrado en la superficie glacial compuesto de elementos minerales y biológicos. Debido a su color oscuro, la crioconita absorbe eficazmente la radiación solar y “perfora” agujeros casi circulares de hasta diez centímetros de profundidad en la superficie glacial”. La figura 10 ilustra una imagen SEM de crioconita. Aunque el aumento es diez veces mayor, la imagen de la figura se asemeja a la imagen SEM del material caído mostrada en la figura 6. Por ello, postulo que el material caído del aire es crioconita sintéticao proto-crionita, cuyo fin es el de derretir el hielo glacial. Esta explicación es consistente con la dispersión global casi cotidiana de partículas en la troposfera evidenciadas como cenizas volantes de carbón, que tienen el efecto de calentamiento global.
Razonablemente se puede inferir que la aparentemente accidental caída del aire del material sobre Harrison Township no constituye un episodio aislado si no que forma parte de un esfuerzo sistemático de envergadura para derretir el hielo glacial. Se requiere un tiempo considerable, esfuerzos y gastos para desarrollar el material caído del aire al que denomino como crioconita sintética, o proto-crioconita. Lo mismo ocurre en el caso del desarrollo del mecanismo de dispersión de los aviones para que hagan su trabajo de forma eficaz.

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Fig. 6. Fotografía SEM de una muestra del material caído del aire. El rectángulo blanco señala la zona de determinación del espectro EDX. Los valores numéricos EDX se recogen en el Cuadro 1.
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Fig. 7. Fotografía SEM de la misma muestra del material caído del aire mostrada en la fig. 6. . El rectángulo blanco señala una zona diferente de la determinada para el espectro EDX. Los valores numéricos EDX se recogen en el cuadro 1.

Durante al menos quince años se han estado llevando a cabo actividades encubiertas de modificación del tiempo y del clima a escala y frecuencia cada vez mayor, dispersando partículas contaminantes en la troposfera evidenciadas como cenizas volantes de carbón, una sustancia que contiene toxinas dañinas para virtualmente toda la biota, incluidos los humanos. La comunidad científica ha sido sumamente negligente al ignorar estos hechos. Esta dispersión no solo contamina el medio ambiente sino que la dispersión aérea de estas partículas contaminantes provoca calentamiento global y altera los patrones naturales del tiempo lo que puede causar daños graves a la salud, o incluso la muerte; sin olvidar la alteración de la producción alimentaria y la generación de un entorno minado para la salud a escala global .
Sin embargo, estas consecuencias de la actividad casi global de geoingeniería, modificación del tiempo y del clima, no se han tenido en cuenta por ninguno de los modelos de cambio climático evaluados por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas. Un hecho que pone en tela de juicio no solo los descubrimientos de este organismo si no también su autoridad moral.
Sobre la base de las evidencias aquí presentadas, postulo que se está llevando a cabo otra actividad encubierta de geoingeniería cuyo fin parece ser el de aumentar aún más el calentamiento global para derretir el hielo glacial. El componente de cenizas volantes de carbón del material caído del aire, contamina aún más el medio ambiente con metales pesados tóxicos.

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Figura 8. Fotografía SEM de una muestra distinta del material caído del aire. El rectángulo blanco señala una zona diferente de la determinada para el espectro EDX. Los valores numéricos EDX se recogen en el Cuadro 1.

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Figura 9. Agujeros de crioconita en la capa glacial de Groenlandia (foto: Joseph Cook)
Figura 10. La imagen SEM de crioconita del hielo glacial de Groenlandia muestra una red de filamentos cianobacterianos ligando los fragmentos minerales (foto: Joseph Cook)

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Figura 10. La imagen SEM de crioconita del hielo glacial de Groenlandia muestra una red de filamentos cianobacterianos ligando los fragmentos minerales (foto: Joseph Cook)

4. CONCLUSIONES
Los resultados de esta investigación ofrecen evidencias de una actividad deliberada para acelerar el derretimiento de los glaciares y por lo tanto, el calentamiento global. Es obvio que el desarrollo del material caído del aire, al que califico de crioconita sintética o protocrioconita, ha supuesto un tiempo considerable, esfuerzos y gastos; lo mismo que el desarrollo y prueba de la tecnología para dispersar ese material por vía aérea de forma sistemática y eficaz; por consiguiente, parece improbable que la caída de este material del aire, se trate de una operación local. En este caso, la presente investigación refuerza la supuesta actividad de dispersión troposférica de aerosoles casi cotidiana a nivel global con la consecuencia de causar calentamiento global. En otros trabajos, el autor ha ofrecido evidencias de que el material utilizado es principalmente cenizas volantes de carbón, con un efecto neto de aumentar el calentamiento global. Curiosamente, uno de los componentes del material caído del aire, como se ilustra aquí a partir de los resultados analíticos, es cenizas volantes de carbón. Los científicos que estudian los glaciares deberían considerar las evidencias aquí expuestas, a la vez que deberían buscar los lugares donde podría haberse dispersado este material, referido como crioconita sintética o proto-crioconita.
Los científicos a nivel global deben pedir y exigir una investigación exhaustiva de las actividades de geoingeniería cuyo potencial impacto en los sistemas climáticos terrestres pueden ser de una extrema gravedad para la integridad de la biota terrestre y la salud de las personas.
Conflictos de interés
El autor declara no tener conflictos de interés.

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© 2017 Herndon; Este es un artículo de Open Access distribuído según los terminus de Creative Commons Attribution License (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0), que permite el uso no restringido, distribución y reproducción por cualquier medio siempre que se cite rigurosamente la fuente original.
Reseña de la revisión
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